ME HICE LA RINOPLASTIA

Bueno chiquesssss, llegó lo que esperábamos. El momento en el que de nuevo me siento a escribir. Y esta vez no va a ser cualquier cosa. Les prometo contenido de alta calidad para que salgan al mundo como hermosas aves de rapiña.

La primer historia está basada en mi experiencia con respecto a algo que alguna vez quisimos hacernos. Claro que sí, yo sé que sí. La RINOPLASTIA. 

Si bien resuena como un título de los 90, acá vamos a hablar un poco sobre lo que significa tomar una decisión como la de modificar algo de vos, así también como la capacidad para hacerlo. Cómo lo logro, por dónde empiezo, a dónde mierda tengo que ir, etc. 



Para facilitarles un poco las cosas, charlemos un poco sobre por qué decidí tomar esta decisión. Cabe aclarar que no soy psicóloga y que dejé terapia varias veces, por lo que no me juzguen tan rápidamente. 

Se lee entre líneas entonces que mi nariz no era la típica nariz pequeña, prístina, hermosa de propaganda y de ese estándar de belleza que queremos alcanzar constantemente. Mi nariz venía de la descendencia tana de mi familia paterna y me acompañó además con varios trastornos en las vías respiratorias. O sea: una cagada. Típica nariz aguileña, naríz de pico, nazo, cabeza con codo, etc, etc etc. 

Debo reconocer que ahora puedo decir estas cosas porque ya estoy operada. Pero cuando decían la palabra "nazo" me llevaba completamente a mis 11 años y a toda la adolescencia extremadamente horrible y llena de inseguridades que tuve. 



En fin, a mis 23 me quise operar. Dije basta. No quiero seguir sintiéndome horrible. También hay que hablar de la baja autoestima ¿no? No todos tenemos la posibilidad de hacerle frente a esa mierda. Calculo que es porque queramos o no, las decisiones personales siempre pasan por uno mismo. Por las experiencias vividas. De todas maneras les recomendaré que siempre se quieran y muchas veces les diré en estos artículos que hagan terapia. ¿Irónico? Pues no. Esto creo que también es una forma de volcar un poco mi catarsis diaria. 

En fin, me decidí operarme. El primer punto para poder avanzar en esta decisión tan importante, es saber qué costos es el que maneja tu país. Yo actualmente vivo en Argentina, el granero del mundo que se viene a pedazos. No sé muy bien quiénes me estarán leyendo, pero en mi país el costo de la cirugía rondaba entre los 35 mil pesos y los 100.000 pesos. Una locura la diferencia ¿no? Y sí. Depende de los centros de estética que visites, los doctores, el pelotudo de turno, etc. 

Me tuve que asesorar con varios cirujanos, creo que al principio le di mucha vuelta porque no estaba tan segura cómo iba a conseguir el dinero. Podía ser un préstamo, plata que me pasara mi viejo, plata que devolviera después, la cosa era O-PE-RAR-ME YA!!! 

Adivinen qué? Claro. La pandemia. El virus choto que nos enseñó a todos que no podemos manejar tantos aspectos de nuestras vidas como creíamos. Parte de esta historia también trata sobre la paciencia, las frustraciones, las caídas emocionales. Quienes comparten mi relato quizás también hayan sentido que cuando quieren algo que mejore un poco su aspecto y los lleve a otra categoría a la que quisieran pertenecer, necesitás que sea con urgencia. Que sea ya. No mañana. No cuando pase la pandemia más grande del mundo. 

Entonces tuve que esperar, odiando mis decisiones anteriores: por qué me demoré, por qué no me decidí, ese cirujano me mandó una foto linda de lo que podía ser mi nariz, por qué no dije que sí. Y así sucesivamente. 



Acompañando este momento tan particular de nuestras vidas, también me brindó la capacidad de ser un poco más ahorrativa. No sé ustedes, pero yo con los números hago magia. No me pueden salir mal los cálculos del mes porque todo está debidamente posicionado donde tiene que estar. Claro que sí, loca hasta los dientes.  En fin, el encierro me dio la posibilidad de tener una capacidad de ahorro mucho más significativa de la que ya tenía. Así que así fue, en cuatro meses reuní lo que necesitaba para operarme. 

Elegí un centro de ORL y cirugía porque también necesitaba corregir como les conté también la parte funcional que me estaba matando. Roncaba mucho, no respiraba de un lado, no me entraba aire, perdía el olfato de a poco. Y la verguenza!!! La verguenza de dormir con alguien y sentir que le estás taladrando los sueños con tus ronquidos de oso pardo. Así que en ese centro me vio el especialista y me dijo: "BUENO CHE, PONEMOS FECHA?". Casi se me pianta una lágrima. SÍ SÍ SÍ. SÍ QUIERO. En quince días tenía fecha habilitada para irme preparando. Tenía que pelear un poco con la obra social porque la parte funcional, te la tienen que cubrir. Peleen con eso porque es un vuelto que les va a servir para poder operarse. 

Me dieron fecha para el 15.07 y en dos semanas fue una pelea intensa con la obra social. Pero lo logré, y llegué al día previo de mi internación. 

No podía dejar de pensar que ya al día siguiente iba a ser otra persona. Pero estaba tan segura con lo que yo quería que no tenía ansiedad. Tenía muchas expectativas hermosas que me estaban rodeando. Por ahí está bueno llenarse de energía positiva en vez de embarrarte de odio con vos mismo. Ya eran las 00:00 del 15-07. Faltaban 7 horas para la internación. Dormí como un bebé. Como nunca en la vida. 

La internación fue bastante rápida. A las 8 estaba adentro del lugar, a las 8:15 la Silvi, la enfermera, me estaba poniendo suero. Me escarbó el brazo como tres veces y casi me muero porque no me encontraba la vena. SILVI MÁS DESPACIO POR FAVOR. A las 8:50 hs estaba entrando a cirugía. Sé que estaba cagada de frío y me arrepentía de no haber llevado un pantalón polar o algo que me abrigara bien. Pero bue, con la anestesia total no iba a sentir nada. Para quienes han vivido la experiencia de la anestesia total, es muy loco como se te apaga el tele sin saber cómo. Y para los que no, es una experiencia #religiosa. 

Me desperté de a poco con los gritos de los médicos. De muy mal humor porque por favor DEJEN DORMIR. Hasta que me di cuenta que ya estaba, que estaba toda taponeada. Mierda que hace frioooooo, por qué no me puse un pantalón más abrigadooooo. Estuve casi 15 minutos esperando que se me pasara la anestesia, temblando como una hoja. Juro que sentí que me iba a morir de frío. Me explicaron que es normal, la anestesia total después te pega un trompadón en el cuerpo para que vayas reaccionando de a poco. 

Cuando me buscaron para llevarme a la habitación, sabrán que lloré como una criatura cuando me recibió mi #pareja. Tenía miedo, estaba enojada porque quería sacarme todo, estar en mi cama acostada viendo Netflix. No sé por qué me frustré tanto. FUE PORQUE NO LLEVÉ EL PANTALÓN. 

En la sala quise ver rápido la hora, recién eran las 11 de la mañana. Sabía que el doctor me había dicho que recién a las 17 horas me iban a soltar de ahí. Eso es otra cosa. Recuerden que es una operación ambulatoria, entras y salís. Así como en los locales en donde no vas a comprar nada. 

Claramente no encontraba posición, me dolía muchísimo la cabeza porque la sentía helada. Y claro, si nunca había respirado en mi vida. Todo ese frío se había acumulado, pero yo no lo podía sentir todavía porque para poder curarte primero te ponen unos tapones en ambos orificios. 

Yo estaba así: 



No quería ver nada en la tele, pero no me podía dormir, no podía hablar  Y YO SIN HABLAR NO EXISTO. Así que nada, qué mas podía hacer? Claro. Llorar. Lo más inteligente del mundo cuando tenes enyesada la cara. 

Me mentalicé que todos los nervios me estaban jugando en contra, hasta que pensé: YA ESTÁ NENA. TE OPERASTE. Todas esas imágenes que venis viendo, reviews de todas las experiencias en cirugías de nariz que había, ya está. Ya te lo hiciste, ahora bancatela. Y así me fui calmando, de a poquito. Entrando en otro sueño otra vez, esperando que el reloj pasara rápido porque quería estar en casa tranqui.

A las 14:30 aproximadamente entra otra doctora para saber cómo estaba yo. Y MI AMOR, TENGO TODA LA CARA MARTILLADA. ASÍ QUE ACÁ ANDAMOS. Claramente lo pensé, no lo dije. Me revisó un poquito y me dijo: "Bueno, yo vengo a darte el alta". UNA EMOCIÓN ME AGARRÓ! Sí, sí, sí. Ya quiero irme, ya quiero estar tranquila. Vino la Sil, me sacó el suero, me regaló una cremita para la cricatrización y me fui a mi casa por fin.

CLARO QUE QUERÍA VERME! Obvio que fui corriendo al baño a verme el perfil. Bastante al pedo porque estaba llena de algodón, pero me puse a pensar: me haché la nariz. Lo hice. 

Y así fue que esa noche dormí espantoso. Pero estaba molesta porque tenía 3 kilos de algodon en la nariz que me llegaban al cerebro. Igualmente me detuve a pensar que no estaba sintiendo nada de dolor. Que mi cara por suerte no se hinchó, que no estaba realmente padeciendola y que ENCIMA al otro día me iban a sacar estas gasas horribles y yo iba a empezar a sentir la primer diferencia: respirar. 



Y NO SABEN LA FELICIDAD CUANDO ME SACARON LA GASA. Un flechazo de aire me pasó que no lo puedo explicar. Además de querer modificar un poco la apariencia que yo tenía, necesitaba sentirme mejor físicamente y probar un poco de eso que la gente normal tiene. 

Por ahora vengo espectacular, ya pasaron cuatro días desde la cirugía y la semana que viene tienen que sacarme los puntos. Si todo llegara a estar bien, me sacarían hasta el yeso. Así que imaginensé que rápido es el post operatorio que ya en quince días todo se va acomodando. 

Tengo que recomendarles que por favor obliguen a alguien a estar con ustedes en esos días para que los puedan ayudar con todas esas cosas que saben que no van a poder hacer. Yo por ejemplo aproveché para empezar a robar con un blog. Pero creo que espero más que alguien lo lea y se identifique y se animen a hacer todo lo que les hace bien. 

Chica Pesada.


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